Precios bajos, siempre.

Domingo, septiembre 10, 2006 en 2:25 pm | Publicado en que demonios... | 1 comentario

Hay trabajos feos, donde tenemos que hacer cosas feas que no nos gustan, pero como nos pagan por hacer eso, nos callamos y las hacemos. Pero todos sabemos que hay excesos y abusos. Algunos son crueles y físicamente devastadores; otros son aún peores, son humillantes.
Yo creo que si el señor de la foto de abajo pudiera haber elegio en el momento que le propusieron lo que le propusieron, se hubiera sacado el chalequito que dice ‘en que lo puedo ayudar?‘ y se lo habría tirado en la cara a su patrón. O no, capaz se sintió todo un modelo y posó despreocupado, quien sabe…

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  1. Ser una empanada bailarina es un poco menos patetico (pero no mucho), al menos no te ven la cara!


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