ay, pero que terrible

Jueves, enero 27, 2011 en 6:31 pm | Publicado en broncas | 1 comentario

Al parecer, estar en una playa con zapatillas (aunque sean muy deportivas) es tan escandaloso como aparecerse en un aeropuerto con un turbante en la cabeza y un reloj en el pecho.
Espamentosos.

Hacer chis

Miércoles, enero 26, 2011 en 6:31 pm | Publicado en detalles | 2 comentarios

No saben chicas, hay muchos pero muchos chicos que no pueden hacer pis al lado de otros chicos en el baño (vieron que nosotros tenemos esas cajitas de porcelana en la pared que se llaman mingitorios). Cuando hay muchos, nadie pero nadie que vaya a hacer lo primero se posiciona al lado de otra persona, eso parece que está mal, o da asquito, o da a pensar que querés andar espiando qué pasa cerca; entonces se deja un mingitorio vacío y problema resuelto.
Ahora, si a) es un baño muy concurrido o b) es un baño muy chiquito, puede ser que no podamos optar por dejar esa distancia, así que por obligación un chico termina mirando la pared muy cerca de otro chico, que también está mirando la pared. Y aquí está el problema, y lo que enuncié al principio del post, hay gente que se pone muy incómoda teniendo a alguien al lado, y al parecer sus ganas se les van por un rato, hasta que se vaya la persona que vino a invadirlo. En lo personal, no sólo no me incomoda, sino que disfruto de estirar como chicle el tiempo que estoy al lado de una de estos tímidos, retrasando su momento de alivio vegigal (sic)

Resumen del innecesario choclo de arriba:
tener a un chico al lado te saca las ganas de hacer pis.

 

Paradoja

Lunes, enero 17, 2011 en 9:02 pm | Publicado en nerd, películas | 3 comentarios

La vi mil veces a esa película, no puedo perdérmela ahora que la dan en el cine.

Y no me la perdí. Felicidad.

casa tomada

Sábado, enero 15, 2011 en 9:00 pm | Publicado en asco | 2 comentarios

Un sábado a la noche de felicidad absoluta, ansias de salir y convertir mi pieza en la pista principal se opaca de golpe al encontrar una cucaracha gigante caminando muy plácida sobre mi teclado, en el momento que me acercaba para adelantar un tema, por lo que procedimos a

. Rociar mi pieza con ese veneno que tarda días en irse y que “las mata al instante”, y sabés que es una mentira, porque no solo no las mata al instante sino que las deja loquitas por un rato, y asustan más
. Apagar los parlantes de la compu, porque la cucaracha había desaparecido, pero no podía ser tan arriesgado de apagar todo, requería más tiempo y estaba a merced de bichos que salten epilépticos por el veneno aplicado anteriormente
. Abandonar la pieza, cerrar bien y habilitar la pista 2, ubicada en la habitación contigua

Las cosas son complicadas cuando en la casa hay tres hombres, pero que todos tengan algún temita con las cucarachas, y más en verano. Asco.

el andee del pasado me deja plata

Viernes, enero 14, 2011 en 9:00 pm | Publicado en cosas mías | 1 comentario

Sí, soy un desastre con la plata y con mis gastos, no tengo ahorros y no llevo cuenta de casi nada. Pero a que vos no te encontrás cincuenta deliciosos pesos en la billetera escondidos atrás del carnet de tu obra social. Encima no se ni desde cuando estaban ahí.

hechos de la vida

Jueves, enero 13, 2011 en 9:00 pm | Publicado en detalles | 2 comentarios

Tomar gatorade/powerade sin estar cansado es como comer un chocolate Dos Corazones solo: nadie te va a decir que está mal, pero da como cosa.

enemy mine

Jueves, enero 13, 2011 en 1:01 am | Publicado en gatos | 4 comentarios

Ser humillado por alguien es algo horrendo, pero cuando ese alguien no es una persona y es un gato es peor. Es gordo, muy gordo – odio a los gatos gordos – atigrado arriba y blanco abajo, y cada tanto baja a mi patio a robarle comida a Florencia (gata), que desde que está sola no se defiende y Juan Domingo (gato) es todavía un infante sin preocupaciones. En más de dos ocasiones lo esperé agazapado en la oscuridad, y hubo varios intentos fallidos de sorprenderlo comiendo, donde  terminé enchastrando el piso del comedor (se mete en el comedor!) con gaseosa que iba dirigida a él, y revoleando un libro de Dan Brown.

Odio que con su simpleza se ría en mi cara y coma la comida que yo pago, lo odio tanto.

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