enemy mine

Jueves, enero 13, 2011 en 1:01 am | Publicado en gatos | 4 comentarios

Ser humillado por alguien es algo horrendo, pero cuando ese alguien no es una persona y es un gato es peor. Es gordo, muy gordo – odio a los gatos gordos – atigrado arriba y blanco abajo, y cada tanto baja a mi patio a robarle comida a Florencia (gata), que desde que está sola no se defiende y Juan Domingo (gato) es todavía un infante sin preocupaciones. En más de dos ocasiones lo esperé agazapado en la oscuridad, y hubo varios intentos fallidos de sorprenderlo comiendo, donde  terminé enchastrando el piso del comedor (se mete en el comedor!) con gaseosa que iba dirigida a él, y revoleando un libro de Dan Brown.

Odio que con su simpleza se ría en mi cara y coma la comida que yo pago, lo odio tanto.

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4 comentarios »

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  1. decime por favor que sos peronista! ♥

  2. aclaro que lo digo por lo de juan domingo, jajaja

  3. Lamento decepcionarte, Juan Domingo vino con nombre 😦
    Pero fue por decisión propia que lo mantuvo, si eso ayuda

  4. eh! no vale contestar en el propio post ¬¬


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