school days

Jueves, julio 21, 2011 en 1:05 am | Publicado en broncas, cosas mías, relatos, teorías y anécdotas | 1 comentario

Creí que nunca me iba a tocar a mí, hasta que golpearon a mi puerta….

…. y el día en el que alguien se tomó el trabajo de escanear una foto, de esas que se imprimían, y la subió a su perfíl de facebook, y resultó ser que esa foto justo era una foto de sus compañeros de primaria, entre los cuales me incluyo… ese día llegó, ese día me tocó a mi, y solo fue cuestión de tiempo para ver que consecuencias funestas desataba.

Salvo honrosas excepciones, si el destino o tu propia voluntad hacen que la gente se separe, sería antinatural que obremos de otra manera, y de que tratemos de forzar una reunión entre completos extraños; yo personalmente temería que los dioses se ofendan ante este intento de reunión forzada. O sea, ya todos rondando los treinta, pasamos la mitad de nuestras vidas sin ver al resto de estas personas, crecimos, maduramos o no, pero seguimos diferentes caminos. Más allá de compartir recuerdos sobre comentarios soeces, chistes básicos, e insultos crueles hacia los más débiles – no se si incluirme o no – yo no conozco a esa gente, y es una lotería si me pueden caer bien, o resultarme unos tarados de primera. Vamos, las posibilidades de que te caigan bien son las mismas de que te caigan bien las veinte personas que están haciendo la cola para edenor con vos en la puerta del Banco Provincia.

Pero no, a pesar de lo que uno piensa, racionaliza y anticipa a priori, uno se tienta, uno quiere verlos, siente esa curiosidad, esa ansiedad morbosa de verse, y esa adrenalina de compararse con los demás, de decir yo llegué más lejos, yo no soy ese gordito, yo ya no soy la anteojuda, yo no soy el judío, yo no miro para abajo cuando me hablan, yo no soy el prolijito, y a mi no me viste mi mamá. Todos nos queremos redimir, no importa ante qué perdedores, ante qué conocidos o ante qué amigos, cualquiera que sienta algo de tentación de ver a la cara a estos extraños con nombres que nos suenan, es para echarles en cara algo que masticamos durante mucho tiempo, y ahora tenemos la pose para decirlo, porque los bocones van a seguir siendo bocones, pero los bulleados deben tener un millón de excusas para hacer sentir a los bullies unos fracasados.

Creo que quiero ir.

in-insomnio

Viernes, marzo 26, 2010 en 9:00 pm | Publicado en relatos, teorías y anécdotas | 1 comentario

Cinco y algo de la mañana, primeras horas de un sabado que le siguen a un viernes en el que no salí. El teléfono suena, pero se van a cansar, suena, pero seguro es equivocado, suena, pero van a llamar después si es importante, suena y el ring estridente es tan molesto que me termina de motivar para ir a atenderlo. Hola, si, que tal Silvia, que pasa? en el techo? bueno, me pongo un pantalón y abro… Buen día oficial, si, si, por la escalera caracol, si, hay un lavadero arriba, siempre está abierto… Agatha, vos lo escuchaste? pero tu techo es alto, como se van a subir? ahh… uh, que mal, si, te entiendo–mira, ahi salen, chau, que descanses… buen día oficial.
Volver a la cama, cerrando todo por las dudas de que la gente que andaba paseando por los techos y fue escuchada por mi vecina (que llamó a la policía para que venga a revisar) siga suelta. Me tapo, cierro los ojos y ahi empieza todo: ruidos de maderas que crujen, un tic tac que suena a otra cosa, agua que corre y deja de correr de golpe, una puerta que se golpea y no sabés si la cerraste o no, un ruido seco que no sabes de donde viene, más ruidos que son pasos, y tienen que ser pasos, no lo podés asociar a otra cosa. Que moverte, que quedarte quieto y esperar a que pase, que ir a la otra pieza a despertar al chico que vive con vos y que no se enteró de nada, para compartir el miedo, que pensar que objetos tengo a mano para revolear, buscar la imposibilidad de que alguien trepe a un techo en una casa que no tiene casas vecinas altas y armar mil escenarios que parten de distintas variantes, pero cada escenario te deja diez veces más tenso que el anterior.
Nueve y algo de la mañana, pude dormirme al fin, pero los sueños fueron igual de tranquilos.

Los extras

Lunes, enero 11, 2010 en 1:49 pm | Publicado en relatos, teorías y anécdotas | 2 comentarios

En las películas siempre pasa, los personajes que aparecen son contados con los dedos de una mano, y participan en gran parte del relato. Pero a veces hay otros personajes, que aparecen tan poquito que ni llegamos a saber cómo se llaman. Vienen, dicen algo y se van. Y siempre eso que dicen es algo a lo que hay que prestarle atención, o que le sirve al personaje principal, porque en las películas todo lo que pasa tiene relación con la película, nadie aparece y dice “me encontré un perro lastimado y me lo llevé a casa” si el perro no es parte del guión o si después no va a pasar nada relacionado con un perro que tiene una pata rota.

Situación:  sábado a las 9, saliendo de un bar y buscando un supermercado en una zona donde no hay supermercados, para comprar algo para llevar a un cumpleaños. Caminando rápido y desorientado, pasando por el único lugar que conocía pero que estaba con la persiana baja, nos cruzamos con un tipo que estaba entrando a su casa, cargadísimo de bolsas y transpirando.
– Disculpanos, donde compraste todo eso?
– En el supermercado de acá a la vuelta
– Es en la paralela a esta, no?
– Si, es el único abierto

Tal vez no se aprecie porque está escrito, pero el tipo nos dijo es el único abierto con otro tono, como si supiera que yo estaba desesperado y que había visto que el resto de los lugares ya estaban cerrados. (Fue como en Volver al Futuro III, cuando Samuel Colt le dice a Marty que tenga cuidado en el futuro, sin saber que Marty se estaba por subir al deLorean empujado por el tren)

La cosa es que siempre hay extras en nuestras vidas, de esos a los que les dan un bolo, unas líneas para que digan enfrente nuestro, que parece que alguien los pone a propósito para ayudarnos en algo. Obvio que nunca más los volvemos a ver, es raro que un extra consiga un papel secundario, incluso en nuestras vidas.

Me quedé despierto

Martes, noviembre 24, 2009 en 10:18 am | Publicado en relatos, teorías y anécdotas | 1 comentario

Estás a una parada de bajarte, pero el libro que estás leyendo desde que te sentaste no puede estar tan bueno, además estás tan cerca del final del capítulo que tenés que terminarlo antes de bajar y hacer lo que tenés que hacer en el lugar al que estás yendo. Te enfocás, no te distrae ni la señora que te mira con desprecio por encima de tu hombro – porque estás sentado y ella no – ni el chico que sabe que a todos nos gusta la cumbia y la pone a todo lo que da, todo lo que importa ahora es terminar estos diez renglones que nos van a dejar continuar con nuestras vidas tranquilos. Lograste el foco, leíste y en menos de lo que pensabas terminaste. Te parás, tocás timbre porque nadie se baja con vos, y cuando el colectivo se acomoda cerca del cordón y podés bajar, te das cuenta que el tiempo corre distinto cuando te enfocás en algo, y que estás a quince cuadras de donde deberías haberte bajado.

Consejos para viajar al pasado

Miércoles, octubre 7, 2009 en 12:44 pm | Publicado en cosas mías, relatos, teorías y anécdotas | 4 comentarios

Hola, tuve el mejor sueño de la galaxia, en el que me quedaba dormido en un supermercado de Viewer’s Hills y me despertaba en el mismo supermercado, pero como 20 años en el pasado. Fué hiper largo, y antes de que me las olvide todas, enumero las cosas que aprendí:

1. haber visto un millón de veces volver al futuro no te da ventaja sobre nada.
2. necesitás documentos para la mayoría de las cosas, y no podés usar los tuyos aunque lo hayas llevado con vos (a menos que el viaje sea a menos de tres años).
3. plata, tenés que tener plata, los cajeros no van a encontrar tu cuenta bancaria, y si levás plata fijate que sirva.
4. es algo que no pensás, pero la gente se viste muy distinto de un año para otro, ir con ropa vieja al futuro es una cosa, ir con ropa nueva al pasado es otra.
5. buscar conocidos, pero no familiares, porque se pueden asustar al verte.
6. ser desarrollador de software no es el mejor de los escenarios, porque si te hacen una entrevista de trabajo podés terminar hablando de cosas que no se inventaron todavía.
7. a los perros grandotes se los castraba, atándolos con una especie de elásticos para que no se muevan.

Dudo del último punto, pero para ser un sueño hubo muchas cosas ciertas, así que le voy a dar el beneficio de la duda.

what’s my age (again)?

Martes, julio 21, 2009 en 9:39 pm | Publicado en cosas mías, relatos, teorías y anécdotas | 9 comentarios

o como darse cuenta de que hay que abandonar ciertas cosas cuando se quiere ser adulto

Escenario: llamando al servicio de atención al cliente de mi tarjeta de crédito.
andee: Hola, te llamo porque hace más o menos un año que soy cliente del banco, y nunca revisé los puntos lanPass que en teoría se me tendrían que estar acumulando. Me tienen que dar un usuario, no?
operador con tono como de venezolano: Así es. Por favor, le voy a solicitar su nombre, si es tan amable.
andee: Andrés piiiiiip*
operador:  número de documento?
andee: piiiiiip
operador: Fecha de nacimiento, Fernando?
andee: 25 de febrero delochentitres. Y me llamo Andrés, no Fernando
operador: Muy bien Andrés, me puede indicar su dirección de email?
andee: mmm…. si, puede ser aastrada@piiiiiiiiip ?
operador: no, no es esa la cuenta que me figura
andee: y… entonces tiene que ser usameitirame@piiiiiiiiip
operador: como dijo?
andee: (medio con verguenza porque estaba en el trabajo) usameitirame.
operador: a ver…. asi es, úsame y tírame, no es así?
andee: (fastidiado) si, es así….

(no pienso cambiar mi casilla de correo nunca, a menos que haya un buen y delicioso motivo)

*censura para mantener mi misteriosa identidad en secreto

Acosado

Viernes, julio 3, 2009 en 8:38 pm | Publicado en relatos, teorías y anécdotas | 3 comentarios

o “Pedir prestado axe en el gimnasio no fue buena idea”

Escenario: Llevando la ropa al lavadero, minutos antes de que cierre, porque se me hizo medio tarde. Son tres cuadras cortitas pero las camino rápido, siempre pienso que prefiero que me roben mucha plata a que me roben toda mi ropa, por eso del valor afectivo, lo que me costó conseguirla y lo genial que son mis prendas. En fin, la cosa es que a mitad de camino me cruzo con alguien – de no muy buen aspecto, pero tampoco terrible – que me mira de arriba a abajo, me incomodó un poco pero seguí caminando. Camino veinte metros, y antes de cruzar la avenida veo que la misma persona camina para el lado opuesto… no me puse nervioso, porque en muchas series pasa lo mismo cuando hay pocos extras, y seguí con mi camino. Llego a la lavandería, lleno dos canastos de ropa usada y salgo. Camino y cuando llego a la esquina (no por la que vine, sino otra) estaba la misma persona, haciendose el que hablaba por teléfono y me empezó a chistar cuando estaba a cinco metros míos. Ahí me dio un poco de miedo, porque una persona que te sigue de esa manera te quiere hacer algo, y no robarte precisamente (si, estoy hablando de eso de lo que mucho no se habla en el blog y que empieza con ese y termina con exo).
Empiezo a caminar rápido, doblo una esquina y sin saber si me estaba siguiendo me meto en el primer lugar en el que siempre hay gente y podía estar un rato, en la farmacia del barrio. Lo que no recordaba y me di cuenta demasiado tarde, es que en la farmacia de mi barrio mora el joven más libidinoso que vi en mucho tiempo, así que fue como salir de la sartén para caerme al fuego. Tuve que soportar que se quede laaargos segundos mirando mi documento y después a mí, mirandome de una manera que me incomodaba mucho, y que cuando me dió el tichet para firmar se me ponga bien, bien cerca, lo más cerca que un mostrador te lo permite. Pero me la aguantaba, porque ahí había gente, luz  y, por suerte, nada me pasó ahí más que ser acosado con miradas.

Llegué a casa rápido con líquido para limpiar lentes de contacto que no necesitaba y un poco de nervios. Hay halagos que no son tan lindos recibir…

los colados

Sábado, abril 11, 2009 en 9:00 pm | Publicado en relatos, teorías y anécdotas, viajando por baires | 8 comentarios

Y uno se acostumbra que a la noche el tren es gratis, o se lo dijeron tantas veces que tenía que ser cierto. Entonces llega el día en el que mientras estás volviendo a tu casa en tren -gratis- con un poco de sueño, escuchás del fondo del vagón una voz áspera y sonora que dice “boletos, por favor”. ¿Pero no era gratis? No, parece que no, y de golpe el aire que respirás parece que acaba de salir de la heladera, y te acordás de esas noticias que decían que una vez habían tirado de un tren en movimiento a un chico que no había pagado boleto. Pero no podía ser verdad, aunque eso no te pone menos incómodo. Pasa el tiempo y la voz es más cercana, y los nervios hacen que el tiempo pase un poco más despacito. Levantarse para moverse al vagón siguiente sería prolongar lo inevitable, además de obvio. Y como falta mucho para mi estación, bajarme en mi destino antes de que me soliciten el boleto que nunca saqué es algo que no va a pasar. La única alternativa no muy brillante que se me ocurre es mirar al piso y esperar. Después de un rato, me di cuenta que la voz que pedía boletos se estaba refiriendo a mí. Miedo. Estuve callado un buen rato, a lo que mi acompañante le respondió No tenemos. Cómo que no tienen. Nos creíamos que la boletería estaba cerrada. Estaba abierta. Bueno, no sabíamos. Tienen que pagar una multa– no lo dudé y antes de que termine de pronunciar el multa mi mano estaba alargada, con un billete en la punta de los dedos, sin dejar de mirar al piso. Hubo un cambio de dinero por papelito de multa y luego silencio. Se había ido.

Que incomodidad.
multa

Lomas del Mirador

Viernes, febrero 6, 2009 en 4:29 pm | Publicado en cosas mías, relatos, teorías y anécdotas | 13 comentarios

Bajo del 406, en la parada que te deja en Viewers Hills, si es que venís de la Zona Sur. Lo primero que huelo son galletitas, o escencia de vainilla, que es con lo que hacen galletitas; no sé donde está la fábrica, pero es lo primero que sentís cuando bajás. Continue Reading Lomas del Mirador…

visita

Sábado, enero 10, 2009 en 9:00 pm | Publicado en relatos, teorías y anécdotas | 5 comentarios

Y de casualidad llegué a ese lugar, el parque de los castores.Por supuesto no se llama así, pero da lo mismo nombrarlo de esa manera, o castoropolis, o beaverton o el diquecito.

1

algunas fotos acá abajo

Continue Reading visita…

amor

Martes, noviembre 11, 2008 en 9:00 am | Publicado en relatos, teorías y anécdotas | 5 comentarios

Darte cuenta de todo. Disfrutar de absolutamente todo lo que te rodea, desde la música que sentís de fondo, como una pieza más de ese todo, hasta el viento que en una noche de verano es sublime (pero recién ahora notás cuanto te gusta sentirlo). Saber que la compañía es ideal, saber que ahora hay que ser amigos para siempre, saber cuánto los querés y contárselos, con lujo de detalle, como no lo hiciste nunca hasta ahora, y saber que por fin ellos lo saben, y que no hay nada más sincero que les haya dicho con anterioridad. Sentir cada detalle, de esos chiquitos, de los que a mí siempre me gustaron, pero que nunca percibí con tanta agudeza. Reírme como nunca pensé hacerlo, bailar como siempre, entender tantas cosas, conectarme y entenderme tan de golpe, y despreocuparme del tiempo, porque en ese momento es lo que menos importa. Sabes que no hay tiempo que borre estos momentos, y no hay necesidad de fotos, porque todo ya quedo inmortalizado.

Mitos Urbanos

Lunes, noviembre 3, 2008 en 9:00 am | Publicado en relatos, teorías y anécdotas | 2 comentarios

Hoy: por cada cana que te sacás, te crecen 5.

El pelo tiene melanina que es lo que le da color, y una cana es pelo con poca melanina. Parece que cuando te arrancas un pelo canoso, esta falta de melanina se contagia a los que están cerquita, por lo tanto arrancar canas solo empeora las cosas. La explicación es bastante vaga, pero es así.

Fuente: una chica que conocí el sábado, que estaba un poco borracha y que se lo había contado una amiga que estudiaba dermatología o algo parecido. La explicación fue medio floja, pero me niego a desconfiar de alguien que baile tan bien Unbelievable de EMF, aunque no haya relación entre estas dos cosas.

robado del blog de mi hermana

Miércoles, octubre 22, 2008 en 1:30 pm | Publicado en mes amis, relatos, teorías y anécdotas | 6 comentarios
(18:01).andee: te acordas del payaso que hacia musica y era lindo
(18:01).andee: y que un dia perdio la boca
(18:01).andee: y le dibujamos otra
(18:01).andee: y quedo fea y la borroneamos
(18:01).andee: y quedo que daba miedo?

Ese payaso, por alguna razón, al no tener boca, quedaba tétrico… o al menos así nos parecía a mi hermano y a mi..
Y la canción de marcha vieja que decia “iscuuuuuuuuuuuuulbem”, que él ponía a la noche para torturarme y que a mi me mataba de miedo.
Y “la silueeeeta” que Andee decía en tono macabro mientras se acercaba a mi con movimientos de fantasma mientras estaba todo oscuro, para que yo llore.
Y yo escondiendome abajo de la cama y agarrándole un pié a él cuando menos se lo esperaba como “un muerto vivo”.
Y el muñequito de Orco, de Hee-man, que cuando le sacabas el gorrito daba miedo tambien.
Y yo asomada en el pasillo diciendole a mi primo damián “ahí viene el mono que piensaaa” para torturarlo.
Y el dinosaurio que brillaba en la oscuridad y se reflejaba en el lavarropas que guardaban en nuestro cuarto (seeeeh) que parecía un fantasma cuando todos dormían.

Todas esas cosas nos daban miedo cuando eramos chiquitos…
Y mi hermano me hizo acordar esta tarde cuando hablabamos por msn.
Ojo que con 22 años sigo teniéndole miedo a cosas estúpidas.
Pero éstas me dieron mucha nostalgia.

Subibaja

Jueves, agosto 7, 2008 en 9:00 pm | Publicado en cosas mías, relatos, teorías y anécdotas | 9 comentarios

Cuando sos chiquito todo te parece más alto, o más lejos. Como la luz de mi pieza, en ese entonces habitación de mi abuela; cuando después de muchos años la volví a usar me di cuenta que no estraba tan alta, yo estaba muy chiquito.

Así con todo. De niño le tenía mucho miedo al sube y baja (a.k.a. subibaja) porque cuando me tocaba subir sentía que estaba muy arriba y me moría de miedo… de hecho una cosa muy fea que me hacían los que se daban cuenta era dejarme un rato arriba hasta que gritaba mucho para que me bajen.
Pero cuando uno crece todo parece más chiquito, así que hace unos meses recordé mi miedo cuando pasé por un parque medio grande y le pedía a alguien que se suba conmigo al subibaja, así cerraba ese capítulo chiquito de mi vida en el que le tenía miedo a un tonto tablón que hace palanca.

Pero al contrario de todas las cosas que se achicaron con los años, el subibaja sigue siendo alto…

Llamando

Martes, julio 15, 2008 en 9:00 pm | Publicado en cosas mías, relatos, teorías y anécdotas | 19 comentarios

Cuidado! chistes malos!

Situación 1: llamando a mi compañía telefónica
andee: Mira Fernando, ayer recibí una llamada con una ggrabación que decía que en 24 horas me dejaban sin teléfono, y que yo era un amor. Me podés decir que tiene que ver que sea amoroso con que me dejen sin teléfono? y no me cortes, porque ya me cortaron 3 veces.
recepcionista: Señor, usted no es amoroso, es moroso, tiene que pagar todo lo que debe para recuperar la línea.
andee: ahhh…. Mo-ro-so, ahora si…

Situación 2: pidiendo un auto para volver a casa

andee: …Si, si pueden pasar a buscarme en cinco minutos genial, yo espero en la puerta. Decile al chofer que estoy con un saco negro y una remera blanca.
recepcionista: (hablando por handy con el chofer) Carlos, el pasajero es una señorita con saco y remera blanca.
andee: Y decile que soy un chico también
recepcionista: (silencio incómodo)

Situación 3: Pidiendo turno para el dentista
andee: …Bueno, el martes a las 14:00 me parece perfecto.
recepcionista: Muy bien, cuál es su cobertura?
andee: chocolate con almendras.

Las situaciones son reales, pero los remates son cosas que quise decir en ese momento pero no me animé. Salvo la situación 2, que es completamente real.

cosas del clima

Viernes, abril 18, 2008 en 11:26 am | Publicado en actualidad, relatos, teorías y anécdotas | 7 comentarios

Cuatro cosas que califican como clima no normal en el último año y medio de mi estadía en Buenos Aires (?). Ya lo dijo medio mundo, pero todos sabemos que no es nada bueno que el clima esté enloqueciendo.

1. Primero fue ese día que llovía y hacía mucho frío, yo trabajaba en un subsuelo y en un momento baja un viejo diciendo que estaban cayendo piedritas (granizo). 20 minutos después se rompe un caño de desagüe y empezó a llover arriba de una compu, así que salí a la calle para ver si tanto era lo que llovía: ahí vi que las piedritas no eran tan chiquitas, y al otro día muchos pero muchos autos estaban abollados y con sus cristales rotos. En ese momento mucha gente se dio cuenta que no es tan divertido que caigan hielitos del cielo.

2. Seis meses después, a la mañana del 9 de Julio de 2007, me despierto con un mensaje de texto de chinox: está nevando, boludo! Me asomo por la ventana y veo que llueve, nada más, así que seguí acostado para darle un descanso a mi resaca. Al rato me vienen a despertar para avisarme lo mismo, que estaba nevando, pero esta vez sí vi nieve (era la primera vez que veía nieve caer). Salí corrí, acompañé a mis amigos a retiro y seguí haciendo idioteces bajo la nieve. Estuve tres días engripado después de eso, pero sobreviví. Por supuesto, en ese momento ni se me ocurrió que el hecho de que nevara fuera una aberración a la naturaleza.

3. Hace uno o dos meses hubo un tornadito (o como se llame a un remolino chiquito sobre el agua) a 3 kilómetros de donde trabajo. No hay nada grandioso para agregar a esto.

4. Y desde hace unos días, está esto que todos sufrimos: en Entre Ríos queman los campos de cultivos de soja, para poder sembrar pasto o lo que sea que comen las vaquitas. La cosa es que por asuntos del viento, todo ese humo se vino a Buenos Aires, y estamos con una especie de niebla apestosa – huele como si estuvieran preparando el fuego de un asado, pero sin olor a carne – que aparte te deja olor a humo en la ropa, te hace picar los ojos y la garganta.

Posibles catástrofes climáticas (y no tan climáticas) a suceder
1. Plaga de langostas, y de esas cucarachas con lomo amarillito que se mueven lento pero son grandotas y asquerosas.
2. Avistamiento de los cuatro jinetes del apocalipsis en microcentro.
3. Tsunami en La Pampa.
4. Godzilla en Santa Teresita.
5. Derretimiento de los hielos antárticos, con consecuente hundimiento de la patagonia, y pérdida de la ciudad de Bariloche, con consecuente deserción escolar (ya no habría motivación para estudiar).
6. Incendio forestal en los tres árboles que hay en la reserva ecológica.
7. Rebelión de perros chihuahuas y salchicha cansados de que les pongan ropita, con miles de víctimas fatales.
8. Escasez de esos tomates chiquititos que sirven para adornar ensaladas. A nadie le importa.
9. Escasez de aceitunas rellenas con morrón – que ya salen así de una planta -, con consecuente quiebra de casas que venden quesos y suicidios en masa.
10. Aumento en la población de pelados que hacen gestos guarangos desde arriba de sus autos caros.

Pesadilla

Jueves, marzo 20, 2008 en 10:13 am | Publicado en relatos, teorías y anécdotas | 1 comentario

(nota: posteo sin acentos, porque lo escribí a oscuras) 

Fiesta de egresados en un salon, donde muchos me conocian pero yo recordaba a pocos. Me acerco a la barra para buscar una cerveza, y me encuentro con el mostrador de un kiosco, junto a una heladera casera, con un viejo atendiendolo… le pido lo mas frio que tenga, siempre y cuando no sea una isembeck , y ahi empieza la odisea. De la puerta de la heladera – ahi estaban todas las existencias del lugar, cosa que me desanimo de sobremanera – lo primero que me ofrece es una latita de isembeck, caliente… me niego y empieza ka odisea, empieza a ofrecerme cosas calientes al principio, una corona calitente y a 11.45 que negue a pagar – estaha en un salon de fiestas malo, no en niceto –  y cualquier cosa despues, incluyendo una botellita de villa del sur (esas de restaurant) y una botella chiquitita de aceite de cocina. En ese momento dije basta y le pedi una botella de litro, sin importar marca ni temperatura. Acto seguido me desperte.

Estoy tomando antibióticos, y la abstinencia es insoportable.

Como Cloverfield

Lunes, febrero 11, 2008 en 10:35 am | Publicado en películas, relatos, teorías y anécdotas, viajando por baires | 7 comentarios
cloverfield-poster-andee.jpg

A Hud le dan una cámara y le dicen que documente la fiesta de despedida de su amigo, que pegó un trabajo de vicepresidente en Japón. Vemos como va pasando todo lo que pasa en una fiesta (con muy buena música de fondo) hasta que de golpe se corta la luz y todos se asustan… suben a la terraza del edificio y ven a lo lejos una explosión grande, salen a la calle y de golpe empiezan a caer cosas que vienen desde lejos. Algo impacta contra un auto estacionado y cuando lo muestran de cerca es la cabeza de la estatua de la libertad. Pánico, todos corriendo desesperados…
(así es como empieza Cloverfield, que, como en el proyecto Blair Witch, todo se ve desde una supuesta cámara casera).

Salgo de la película, un poco tenso, y el espectáculo en la calle no me tranquiliza: mucha gente, muchos gritos y calles cortadas: parece que hay corso en Buenos Aires y las calles a la medianoche son un espanto. Como cortaron la calle donde tomaba mi colectivo, huí lejos con un taxi, que me dejó en la parada de un segundo colectivo, que me conduciría a casa. Me subo, me acomodo y me duermo. Me despierto de golpe, muy sobresaltado, una horda de pequeños monstruos golpea enérgicamente exigiendo poder entrar al colectivo (resultaron ser espectadores de un segundo corso, mi suerte es fantástica), que logran entrar luego de propiciar incesantemente alaridos coléricos en contra del chofer… y el resto fue como el final de esas películas obvias: riña entre dos machos dominantes en la manada que cada vez tenía más partícipes, y que obligó al chofer a desviar el colectivo hacia una comisaría, mientras yo permanecía bien quietito en mi lugar. Diez minutos después estaba en casa, esperando que la película termine de una vez por todas.

Time Capsule

Viernes, diciembre 14, 2007 en 4:10 pm | Publicado en cosas mías, detalles, relatos, teorías y anécdotas | 6 comentarios

Estoy sentado en mi cama, a la tarde, cerca de mi mesa de luz, donde hay un grabador Fischer de doble casetera, y tres cassetes tdk nuevos (de los de 90 minutos). Concentrado en el dial, ya sé donde pasan los temas que a mi me gustan, en que radio los pasan casi hasta el final, y que radios se escuchan mejor, para que la música se grabe con la mayor calidad posible. Apenas escucho acordes conocidos apreto REC, mientras uso una birome para rebobinar el resto de las cintas. Después de cada hallazgo, rotulo en la tapa del cassete artista y nombre del tema, aunque los temas en inglés me resultan sumamente complicado, y no me gusta escribir por fonética. El sábado siguiente nos juntamos con mis amigos, y mis cassetes son los que más tienen que sonar, tienen que tener los hits más actuales, para hacer quedar mal a quienes no están al día con los rankings de la radio.

court_cassette_only.jpgY de golpe me encuentro en el trabajo, y maldigo a la chica del local de Mac que me cargó Big Ones de Aerosmith en el iPod, y que me transportó como 15 años al pasado.

Ciclo del agua

Lunes, noviembre 19, 2007 en 9:11 am | Publicado en relatos, teorías y anécdotas | 12 comentarios

Creo que fue en segundo grado; me acababan de explicar el ciclo del agua (que se evapora, sube y despues baja con la lluvia) y lo primero que hice apenas llegué a casa fue agarrar un vaso, llenarlo de agua y llevarlo a la terraza, donde con esfuerzo y cuidado – era muy chiquito – dejé el vaso sobre el tanque de agua. Como siempre pasa, la emoción no duró mucho, y me acordé del vaso recién despues de cuatro días… cuando lo voy a ver para mi asombro estaba vacío, y como si esto fuera poco, miro para arriba y veo una nube chiquita en un cielo completamente azul. bajé a mi pieza muy contento, pensando en mi nube y en lo maravilloso del ciclo del agua.

Tiempo después me enteré de que mi padre había vaciado el vaso sin querer, pero no le quise creer.

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